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miércoles 1 de febrero de 2012

LA CELEBRACIÓN DEL 4-F de Juan Páez Ávila




La celebración del 4-F como una fecha patria es una manipulación inconstitucional de Hugo Chávez en un intento porque la Fuerza Armada asuma como suyo un acto de insubordinación militar, del cual sólo el grupo que se alzó en esa fecha, es el responsable ante el país y ante la historia. Comprometer a la Institución Armada con una felonía que él encabezó contra un gobierno electo por la mayoría de los venezolanos,  es además de una irresponsabilidad política, una maniobra artera contra toda la Fuerza Armada, que no tuvo nada que ver con ese Golpe de Estado, excepto la cúpula privilegiada que le es incondicional.
La  creación de la Condecoración 4 de Febrero, para honrar a los principales lideres que participaron en el frustrado Golpe de Estado que él encabezó en 1992, es un indicador de que el Comandante Chávez considera que su alzamiento contra las instituciones democráticas, tiene plena justificación política e histórica y no  una peligrosa exaltación del golpismo.


         El decreto y la celebración del vigésimo noveno aniversario de la intentona golpista de esa fecha, deja muy claro que el Presidente se encamina hacia la consolidación de un régimen militar, impuesto por la condición de Comandante en Jefe de la Institución, que le otorga su cargo de Presidente de la República,  aunque éste tenga un origen electoral. La exacerbación del papel de los militares en América Latina ha dado paso de uno a otro golpe de Estado.
         Lo que la historia enseña es que la democracia sólo se fortalece con la consolidación de sus instituciones cívicas y militares, en la idea y convicción de que únicamente mediante el ejercicio del voto se deben cambiar los gobiernos legítimamente electos por la mayoría de los ciudadanos. De allí que el deber de un Presidente electo a través  del voto, es educar para exaltar la democracia y no la violencia  mediante el alzamiento de los militares, cualquiera sea la opinión que éstos  tengan de ese gobierno democrático.  
         De allí que manipular a los oficiales de la Fuerza Armada mediante discursos ultra patrióticos, condecoraciones para exaltar las bondades de un gobierno que tiende a utilizarlas para perpetuarse en el poder, e incluso aumentar sueldos sin que formen parte de una política para todos los profesionales y trabajadores del país, en plan de halago para fines personalistas y autocráticos,  si no se respeta