Editorial El Nacional

Un nuevo embuste
Misión ¿banqueros?
Las intervenciones y liquidaciones de bancos que se han sucedido son una muestra de una manera equivocada de gobernar. El afán por controlar al sector financiero y ponerlo a la orden de un proyecto político condujo al intento de crear muchas nuevas instituciones que tuvieran motivos de agradecimiento con el régimen. Dentro de esta óptica se otorgaron innumerables permisos para abrir bancos nuevos, preferiblemente a los amigos de la causa. De esta manera se aseguraban y adquirían lealtades en un sector neurálgico de la economía nacional.
Al igual que en el caso de las misiones sociales, al objetivo político se le
dio primacía por sobre las funciones propias del sector. Y así como en las
misiones sociales la caza de votos fue más importante que la educación, la
alimentación o la salud (en vez de preocuparse por aumentar el crédito y
promover la agricultura, la industria y el comercio), el Gobierno se dedicó
a crear una nueva casta de inestables bancos y supuestos banqueros a los que
pudiera considerar como chavistas.
También, al igual que en la misiones sociales, la ineficacia y la
improvisación hicieron fracasar el proyecto. Con la diferencia de que en el
sector bancario es más difícil ocultar las pérdidas o atribuirlas a motivos
piadosos. Basta con leer los balances que se publican en los diarios de
circulación nacional y que constituyen una fe pública de responsabilidad con
los clientes.
Pero el Gobierno estaba ciego o era cómplice de una macroestafa: hoy vemos
con asombro el cierre de 7 bancos en menos de 15 días. Se trata de
instituciones pequeñas que no ponen en riesgo la estabilidad del sistema
financiero. Pero, si el manejo de esta minicrisis bancaria se sigue
pregonando a gritos, a través de cadenas de televisión, se puede producir
mucho más daño que tranquilidad. Si Chávez no hubiera anunciado la
intervención de esos bancos en Aló, Presidente, antes del lunes 30 de
noviembre y fin de quincena, las cosas se hubieran manejado de una forma más
calmada. Quienes cobran su quincena de sueldo no tenían por qué sufrir y
calarse una vendetta entre boliburgueses.
El final de la bonanza petrolera y la brusca caída de la actividad económica
ha puesto de relieve que no es fácil inventar "banqueros nuevos". Ha
mostrado que el manejo de los dineros del público puede dar lugar a atracos
oficialistas que los aprendices de brujo no pueden controlar.
Estos supuestos "banqueros amigos de la revolución" le han hecho un enorme
daño al proceso. Porque han generado desconfianza entre las filas de los más
entusiastas militantes. Han ocasionado que el jefe de la revolución abjure
de sus amigos y se haya visto precisado a olvidar una de las reglas básicas
del juego de dominó: quien le pega a su familia, se arruina. Veamos, por si
acaso, cómo cayeron Jesse Chacón y su hermano. ¿Por honestos o por
corruptos? Costará mucho saberlo a ciencia cierta. Que lo diga Chávez.
Si se atreve.














